Hace unos días vi una fotografía en el newsletter de una empresa del sector: la premiación anual de su equipo comercial. Cerca de treinta profesionales reconocidos por su desempeño. Solo una era mujer.
No era un equipo técnico. No era ingeniería. Era ventas.
La imagen me generó una pregunta estratégica: en una industria que enfrenta una expansión acelerada impulsada por la inteligencia artificial y la creciente complejidad de la infraestructura digital, ¿estamos aprovechando todo el talento disponible?
La conversación sobre mujeres en tecnología suele enfocarse en liderazgo o en disciplinas STEM. Sin embargo, la brecha atraviesa múltiples funciones: ingeniería, operaciones, servicios y también áreas comerciales y estratégicas. En un contexto donde la demanda de profesionales capacitados supera la oferta, esta no es una discusión simbólica; es una cuestión de competitividad.
La inteligencia artificial está elevando los estándares técnicos y operativos de los centros de datos. Mayor densidad, mayor exigencia energética y mayor sofisticación en diseño y operación requieren equipos preparados no solo desde lo técnico, sino desde la gestión, la coordinación y la visión estratégica. Limitar la base de talento disponible es una desventaja estructural.
Según datos de UNESCO, menos del 30% de la fuerza laboral global en disciplinas STEM está compuesta por mujeres. En sectores especializados como la infraestructura crítica, la representación suele ser aún menor. No se trata de representación por sí misma, sino de acceso a capacidad.
Ampliar la participación femenina no es un gesto simbólico. Es una decisión estratégica para fortalecer la base desde la cual se construye el liderazgo futuro.
Por eso, iniciativas como la apertura de Vertiv Academy en México y Brasil no son solo programas de formación técnica. Son una inversión en competitividad regional. Acercar la infraestructura digital a jóvenes profesionales, ofrecer experiencias prácticas y visibilizar trayectorias posibles dentro de la industria es una forma concreta de ampliar el acceso al talento.
La economía digital seguirá expandiéndose. La infraestructura crítica será cada vez más determinante para la estabilidad de múltiples sectores. En ese escenario, el talento, en todas sus dimensiones, es el recurso más estratégico.
La imagen de aquella premiación es un recordatorio: el desafío no está únicamente en quién ocupa la cima de la organización. Está en cuán amplia y sólida es la base desde la cual se construye el futuro de la industria.
Si queremos que América Latina compita en la economía digital, debemos empezar por ampliar el acceso al talento que la sostendrá.