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Una vista desde el Edge:
Por qué el centro de datos de 2025 es importante para nuestros objetivos tecnológicos más ambiciosos

Tony Gaunt •

Los orígenes de los primeros centros de datos aparecen en la década de 1940, con el comienzo de la primera revolución informática.

Al igual que cualquier cosa relacionada con la tecnología, los centros de datos eran enormes e ineficientes, y ofrecían aproximadamente la misma potencia de procesamiento que la que ofrece una simple calculadora en la actualidad. En aquel momento evolucionaron de la misma forma en que lo hace la mayor parte de las tecnologías: más potencia, más compacidad y niveles de eficiencia irreconocibles.

A pesar de los increíbles cambios que ya hemos visto en este ámbito, la revolución en los centros de datos aún está por hacer y esto puede ocurrir en los próximos cinco años.

Más cerca del Edge

Ya en 2014, Vertiv publicó un informe en el que analizaba cómo podría ser el centro de datos del año 2025. Cinco años después, decidimos revisar esta investigación buscando un punto intermedio para ver si las predicciones estaban en lo cierto.

Hacer predicciones precisas sobre lo que se avecina es cada vez más difícil y complicado, ya que la tecnología cambia a un ritmo enormemente rápido. Y eso no cambia para el mundo de los centros de datos, un espacio que refleja los nuevos desarrollos tecnológicos que estamos viendo. Nuestro último informe acredita este hecho.

Una tendencia clave surgida en los últimos cinco años es el Edge, algo que mereció una puntuación de 0,2 en la escala Richter de centros de datos en 2014.

El Edge se encarga de proporcionar acceso en el punto más cómodo para el usuario, en otras palabras, acceso mediante dispositivos conectados al ecosistema de centros de datos que utilizan sus recursos. Estos dispositivos han sido tradicionalmente routers, switches y ordenadores de sobremesa. Ahora las cosas son un poco más complicadas: ordenadores portátiles, smartphones, dispositivos wearables, entre otros, están conectados también a los centros de datos, y eso lo cambia todo.

La diferencia clave entre estos nuevos dispositivos es la movilidad. Y su seguridad no se controla tan fácilmente como un router o un ordenador de sobremesa. Estamos siempre a la vanguardia, al igual que los dispositivos y aplicaciones en los que confiamos para hacer nuestro trabajo y gestionar el lado digital de nuestra vida personal.

Centros de datos y bancos de parque

En 2014, la atención del sector se centró firmemente en arquitecturas híbridas que sacan el mejor partido de una combinación de recursos enterprise, de nube y de colocation.

Cinco años después, el Edge ha emergido como un segmento completamente nuevo: más de la mitad de los encuestados creen que el número de centros Edge en su ecosistema aumentaría al menos un 100 %. Una quinta parte respondió que esperaba un aumento del 400 %.

Aunque el cambio esperado en los próximos cinco años es espectacular, no debería considerarse demasiado sorprendente. A medida que los datos y las aplicaciones se han acercado al usuario final y se ejecutan a través de una amplia gama de dispositivos Edge pequeños y potentes, también los centros de datos deben seguir esa estela.

Esto significa que vamos a ver centros de datos en miniatura apareciendo por todas partes, tanto para impulsar el desarrollo de la smart cityen la metrópolis de Singapur, como en los bancos de los parques de París para implantar las aplicaciones de Internet de las cosas (IoT).

Arquetipos en tiempo real

Aunque uno podría pensar, ¿qué prisa hay?. Muchos de los datos que procesamos no necesitan procesarse en tiempo real. Tanto si envía un correo electrónico o un divertido meme de gatitos a alguien, no importa si lo consigue en cuatro segundos o en ocho.

Si bien este retraso puede ser aceptable en muchas aplicaciones, cada vez estamos creando más tecnología que requiere que los datos se procesen al instante. Los vehículos sin conductor, las materias primas de alto consumo, el comercio bursátil e incluso las videoconferencias, son algunos ejemplos de esto.

En una investigación aparte, Vertiv identificó cuatro arquetipos Edge que destacaban qué aplicaciones necesitarían infraestructuras Edge para ser eficientes: Aplicaciones con uso intensivo de datos, aplicaciones sensibles a la latencia humana, aplicaciones sensibles a la latencia máquina-máquina y aplicaciones críticas para la vida.

Es fácil ver cómo solo unos segundos o microsegundos perdidos en el procesamiento de datos a este nivel pueden tener un alto coste en muchos aspectos, desde costes importantes en el sector de servicios financieros hasta costes en el entorno sanitario que pueden afectar la vida de las personas.

Pasos a seguir para el CIO y el departamento de TI

En general, la investigación no representa grandes cambios para un CIO, un director de TI o un departamento de TI en general. La evolución general experimentada en el desarrollo tecnológico, la movilidad, el IoT y todo lo que sucede alrededor, sigue siendo la misma.

En términos de infraestructura de TI, la mayoría de las empresas ya están favoreciendo una mezcla de entornos para gestionar sus actividades empresariales. Un reciente informe de 451 Research ha indicado que más del 90 % de las organizaciones de toda la región Asia-Pacífico cuentan con múltiples entornos ya implantados en la nube.

Lo esencial es que el Edge tenga su papel en esta mezcla híbrida. Para las empresas, esto puede significar desplegar centros de datos Edge en sucursales o emplazamientos remotos, asegurándose de que los datos que corresponden al arquetipo correcto se procesen in situ y no dependan de un centro de datos o de una instalación de colocation a kilómetros de distancia. Esto es especialmente importante en países como Australia, donde estas distancias pueden ser enormes.

Para organismos oficiales, podría significar la implantación de la infraestructura Edge para admitir las aplicaciones Smart City e IoT, garantizando que el usuario va a obtener experiencia que se espera de estas aplicaciones.

El Edge y los micro centros de datos necesarios para responder a dicha situación, no ocuparán probablemente grandes titulares en la próxima etapa de la revolución informática, pero como piedra que es, necesita que las organizaciones y los líderes que crean aplicaciones y experiencias Edge lo reconozcan como tal. En caso contrario, chocaremos con el “Edge” de nuestros pensamientos antes de lo que pensamos.

Para obtener más información sobre qué aspecto tendrá el centro de datos de 2025, lea el informe completo en Centro de datos 2025: Más cerca del Edge

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